Carcasas para móviles: apostar por un uso responsable de la tecnología 

En Dallington School entendemos que la educación va más allá de la simple transmisión de contenidos. Educar hoy también implica acompañar a nuestros alumnos en el desarrollo de hábitos saludables, en su bienestar emocional y en una relación equilibrada con la tecnología. 

Por eso hemos implementado un nuevo protocolo para el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar. Esta medida no responde a una moda ni a una imposición, sino a una reflexión pedagógica fundamentada sobre la atención, el aprendizaje profundo y la convivencia. 

La tecnología está en todas partes. ¿Por qué regularla en el colegio? 

Los teléfonos móviles son dispositivos ubicuos en la vida de nuestros alumnos —y eso tiene ventajas para el aprendizaje fuera de la escuela y para estar conectados con las familias. Sin embargo, su presencia en el entorno escolar plantea desafíos concretos. 

Diversos análisis internacionales, incluidos datos de PISA, muestran que una proporción muy relevante de alumnos se siente distraída por el uso de dispositivos digitales, afectando tanto la atención como la participación en clase. En promedio, en múltiples países alrededor del mundo, hasta el 65 % de los estudiantes se distrae por los teléfonos móviles y otros dispositivos durante el aprendizaje

Además, investigaciones académicas han evidenciado que la presencia de un teléfono en el entorno de aprendizaje puede disminuir la capacidad de atención, especialmente cuando hay estímulos asociados a notificaciones u otras actividades externas al objetivo educativo. 

Uso responsable y bienestar: no se trata de prohibir, sino de educar 

La evidencia disponible recalca un punto esencial: no es suficiente prohibir sin acompañar ese cambio con educación digital. La regulación del uso de dispositivos debe formar parte de un enfoque más amplio de alfabetización digital y bienestar, que tenga en cuenta el rol de los adultos, el currículo y el diálogo con las familias. 

En Dallington School, nuestra intención no es crear un entorno tecnológico “cerrado”, sino uno en el que la tecnología tenga un lugar y un propósito claro: un contexto donde la atención al aprendizaje, el contacto humano y la convivencia plena sean prioritarios. 

¿Cómo ayuda nuestro protocolo? 

Para garantizar que los dispositivos no interfieran con el desarrollo de las actividades académicas y sociales, hemos incorporado un sistema de carcasas de seguridad. Estas carcasas: 

  • Se bloquean automáticamente al entrar al colegio y solo pueden abrirse al salir, a través de un sensor específico. 
  • Impiden el uso del teléfono durante toda la jornada lectiva. 
  • Anulan las señales del dispositivo mientras está dentro de la carcasa, reduciendo así la tentación o distracción incluso visual. 
     

Este enfoque no solo reduce la tentación de utilizar el móvil, sino que crea un ambiente propicio para miradas y conversaciones reales, atención sostenida y un clima de aprendizaje más profundo

Un aprendizaje integral: autonomía, responsabilidad y conexión humana 

Además de la atención y la concentración académica, una parte fundamental de esta medida es promover la responsabilidad digital. Al avanzar en Secundaria y Bachillerato, nuestros alumnos asumen compromisos explícitos sobre el uso responsable de la tecnología, reforzando su autonomía personal en un contexto educativo. 

El acompañamiento del profesorado y el diálogo con las familias son pilares para que este protocolo tenga sentido y se integre de forma coherente con nuestra misión educativa. 

Porque en Dallington School no se trata solo de enseñar contenidos: se trata de preparar a nuestros alumnos para vivir con sentido, equilibrio y reflexión en un mundo donde la tecnología está presente, pero no domina. 

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